Las cápsulas utilizadas son de condensador, lo que permite que sean más sensibles que los micros dinámicos a la distancia que le tenemos que dar para recoger todos los sonidos por igual. Pero necesitan unos voltios para funcionar que los obtenemos por la alimentación phantom del mezclador a través del circuito electrónico que se encuentra en el interior del conector. Este circuito también nos balancea y aumenta la señal, por lo que podemos llevarla hasta la mesa sin riesgo de interferencias. Es decir, el circuito actúa como una caja de inyección.
Las cápsulas que utilizo son de dos tipos: cardioides y omnidireccionales.
•Cardioides (W-HQ) son las idóneas para directo ya que evitamos ruidos ajenos al instrumento y acoples de monitores.
•Omnidireccionales (W-OM), con extraordinaria fidelidad de sonido
y por su pequeño tamaño muy aptas para diademas discretas.

Las mismas cápsulas, pero sin el circuito balanceador, funcionan a la perfección en sistemas inalámbricos como los Sennheiser Evolution en AKG y en minidisc portátiles. Para sonorizaciones caseras también se puede incorporar un preamplificador para conectarlos directamente al equipo de alta fidelidad y sin necesitar un mezclador con phantom.